Dr. Rafael Mejicano Díaz
Especialista en Prótesis Oral, MSc, Ph.Hc.
Director Clínico, Investigación y Estrategia, Centro Dental Multimédica, Guatemala
Resumen
El mal aliento, o halitosis, es una condición frecuente que afecta la calidad de vida y las relaciones interpersonales de los pacientes. Aunque las causas más comunes se originan en la cavidad oral, un porcentaje significativo de casos persistentes está vinculado a trastornos gástricos. Este artículo explora la relación entre la halitosis y las enfermedades del aparato digestivo, especialmente el reflujo gastroesofágico, la infección por Helicobacter pylori, y otros desequilibrios gastrointestinales, subrayando la importancia de un abordaje multidisciplinario en el diagnóstico y tratamiento.
Introducción
La halitosis afecta aproximadamente al 25-30% de la población mundial y se define como un olor desagradable que emana de la cavidad bucal o nasal [1]. Aunque en la mayoría de los casos su origen es intraoral —por acumulación de placa bacteriana, enfermedades periodontales, o higiene deficiente— existe una proporción de casos atribuibles a causas extraorales, especialmente del sistema digestivo [2]. La identificación precisa de la etiología es fundamental para ofrecer un tratamiento efectivo y evitar soluciones sintomáticas e ineficaces.
Etiología de la halitosis
La halitosis puede clasificarse como fisiológica, patológica o pseudohalitosis. En el caso de la halitosis patológica, se distingue entre causas orales (hasta el 85% de los casos) y extraorales (alrededor del 15%), dentro de las cuales se incluyen las de origen gástrico [3].
Las principales causas gástricas de mal aliento incluyen:
- Reflujo gastroesofágico (ERGE)
- Infección por Helicobacter pylori
- Hipoclorhidria o aclorhidria
- Alteraciones en la microbiota intestinal
Reflujo gastroesofágico y halitosis
El reflujo gastroesofágico (ERGE) permite el paso de contenido gástrico hacia el esófago y la cavidad bucal, lo que puede producir un olor ácido o desagradable perceptible incluso por terceros. Se ha reportado que pacientes con ERGE tienen una incidencia significativamente mayor de halitosis en comparación con la población general [4].
El ácido gástrico y los gases estomacales, al ascender por el esófago, alteran el pH oral, favorecen la disbiosis bucal y dañan el epitelio de la mucosa, creando condiciones propicias para el mal aliento persistente [5].
Helicobacter pylori y su vínculo con el mal aliento
Diversos estudios han mostrado una relación entre la infección por H. pylori y la halitosis. Esta bacteria, presente en el estómago de más del 50% de la población mundial, genera compuestos sulfurados volátiles que pueden contribuir al mal aliento [6]. Además, se ha identificado H. pylori en la placa subgingival y en la saliva, lo que sugiere una conexión bidireccional entre la cavidad oral y el tracto digestivo [7].
El tratamiento exitoso de la infección por H. pylori puede reducir significativamente la halitosis en pacientes sin otras causas evidentes [8].
Disbiosis intestinal y su manifestación bucal
El desequilibrio de la microbiota intestinal puede alterar el metabolismo sistémico y facilitar la producción de gases con mal olor, como el amoníaco, que pueden ser transportados a través del torrente sanguíneo hacia los pulmones y exhalados, contribuyendo a la halitosis sistémica [9].
Este tipo de halitosis, aunque menos común, debe considerarse en pacientes con buena salud oral y sin evidencia de ERGE o H. pylori.
Diagnóstico integral
El diagnóstico de la halitosis de origen gástrico requiere una evaluación médica interdisciplinaria. Las herramientas clínicas incluyen:
- Prueba del aliento con urea marcada para H. pylori
- Endoscopía digestiva alta
- Pruebas de pH esofágico
- Estudio de microbiota intestinal
La colaboración entre odontólogos y gastroenterólogos es esencial para un abordaje efectivo y centrado en el paciente.
Implicaciones para la práctica odontológica
El cirujano dentista juega un papel crucial en la identificación de signos de halitosis persistente y en la derivación adecuada a especialistas. Ante pacientes con buena salud oral y halitosis continua, debe considerarse la posible causa gástrica, especialmente si coexisten síntomas digestivos como acidez, náuseas, o distensión abdominal.
El profesional debe evitar tratamientos cosméticos innecesarios y orientar al paciente con base en un enfoque clínico, ético y científico.
Conclusión
El mal aliento puede ser la manifestación de un trastorno gastrointestinal subyacente. Reconocer la conexión entre la salud bucal y las enfermedades gástricas permite un tratamiento más efectivo y humanizado. La halitosis persistente no debe ser tratada solo como un problema estético, sino como un síntoma con posibles implicaciones sistémicas.
Referencias
1. Porter SR, Scully C. Oral malodour (halitosis). BMJ. 2006;333(7569):632–5.
2. Tangerman A. Halitosis in medicine: a review. Int Dent J. 2002;52(S5P1):201–6.
3. Seemann R, Conceição MD, Filippi A. Halitosis: a frequently ignored social problem. J Int Soc Prev Community Dent. 2014;4(Suppl 1):S1–S6.
4. Min YW, Rhee PL. The role of gastroesophageal reflux disease in halitosis. Gut Liver. 2010;4(Suppl 1):S43–S47.
5. Bornstein MM, Kislig K, Hoti BB, Seemann R, Lussi A. Prevalence of halitosis in patients with gastroesophageal reflux disease. J Clin Periodontol. 2009;36(9):768–73.
6. Ohara-Nemoto Y, Shimoyama Y, Kimura S, Kon Y, Nemoto TK. Occurrence of Helicobacter pylori in oral cavity and its pathogenicity. J Oral Biosci. 2014;56(1):37–43.
7. Riggio MP, Lennon A, Wray D. Detection of Helicobacter pylori DNA in recurrent aphthous stomatitis tissue by PCR. J Oral Pathol Med. 2000;29(11):507–13.
8. Iwai T, Tanaka J, Yoshikawa T, Sugiyama S, Tohnai I, Mitsudo K. Halitosis and Helicobacter pylori infection. Oral Surg Oral Med Oral Pathol Oral Radiol Endod. 2010;109(4):513–6.
9. Tangerman A, Winkel EG. Extra-oral halitosis: an overview. J Breath Res. 2010;4(1):017003.

